La doctrina de la iglesía:


» La iglesía

La iglesia es al comunidad de los creyentes que confiesan que Jesucristo es el Señor y Salvador. Manteniendo la continuidad con el pueblo de Dios de los tiempos del Antiguo Testamento, se nos llama a separarnos del mundo; y nos reunimos para adorar, para tener comunión los unos con los otros, para ser instruidos en la Palabra, para la celebración de la Cena del Señor, para servir a toda la humanidad, y con el propósito de proclamar a todo el mundo el Evangelio. La iglesia deriva su autoridad de Cristo, quien es la Palabra encarnada, y de las Escrituras, que constituyen la Palabra escrita. La iglesia es la familia de Dios; sus miembros, que fueron adaptados por él como sus hijos, viven en base al nuevo pacto. La iglesia es el cuerpo de Cristo, una comunidad de fe de la cual Cristo mismo es la cabeza. La iglesia es la novia por la cual Cristo murió con el fin de santificarla y purificarla. Cuando vuelva triunfalmente, la presentará a sí mismo, una iglesia gloriosa, compuesta por los fieles de todas las edades, comprados con su sangre, los cuales no tiene mancha ni arruga, sino que son santos e inmaculados.

  • Génesis 12:3: "Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré. Y por medio de ti serán benditas todas las familias de la tierra"
  • Hechos 7:38: Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el Ángel que le hablaba a él y a nuestros padres en el monte Sinaí, y que recibió las Palabras de vida para darnos.
  • Efesios 1:22,23: Y Dios sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo constituyó cabeza suprema de la iglesia, que es su cuerpo, la plenitud del que llena todas las cosas en todos.
  • Efesios 2: 19-22: Así, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos con los santos, miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. En él, todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. En él vosotros también sois edificados juntos, para la morada de Dios en el Espíritu.
  • Efesios 3:8-11: Aunque soy menos que el menor de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles la insondable riqueza de Cristo, y de aclarar a todos la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por medio de la iglesia a los principados y potestades de los cielos, conforme a su propósito eterno, que cumplió en Cristo Jesús nuestro Señor.
  • Efesios 4:11-15, 5:23-27: El mismo dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros; a fin de perfeccionar a los santos para desempeñar su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un estado perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por cualquier viento de doctrina, por estratagema de hombres, que para engañar emplean con astucia los artificios del error; sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, en Cristo, ... porque el esposo es la cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia y Salvador del cuerpo. Así, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus esposos en todo. Esposos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó así mismo por ella, para santificarla y limpiarla en el lavado del agua, por la Palabra, para presentarla para sí, una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, ni cosa semejante; antes, que sea santa e inmaculada.
  • Mateo 16: 13-20: Respondió Simón Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Entonces, Jesús le dijo: "¡Dichoso eres, Simón hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos! "También te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta Roca edificaré mi iglesia, y las puertas de la muerte no prevalecerán contra ella. "A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ates en la tierra, habrá sido atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra, habrá sido desatado en los cielos". Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era el Cristo
  • Mateo 28:19,20: Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo
  • Colosenses 1:17,18: Porque Cristo existía antes de todas las cosas, y todas las cosas subsisten en él. El es la cabeza del cuerpo que es la iglesia. El es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.

 


» El remanente y su misión

La iglesia universal está compuesta de todos los que creen verdaderamente en Cristo, pero en los últimos días, que será una época de extensa apostasía, hay un remanente que ha sido llamado para guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Este remanente anuncia la llegada de la hora del juicio, proclama salvación por medio de Cristo, y levanta su voz para anunciar la proximidad de su segundo advenimiento. Esta proclamación está simbolizada por los tres ángeles de Apocalipsis 14; coincide con la obra de juicio en el cielo y resulta en una obra de arrepentimiento y reforma en la tierra. A todo creyente se lo llama para que tenga una parte individual en el testimonio mundial de la iglesia.

 

  • Apocalipsis 12:17: Entonces el dragón se airó contra la mujer, y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.
  • Apocalipsis 14:6-12: Entonces vi a otro ángel que volaba por el cielo, con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: ¡Reverenciad a Dios y dadle honra, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Un segundo ángel lo siguió, diciendo: ¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia!, porque ha dado a beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Y el tercer ángel los siguió diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente o en su mano, éste también beberá del vino de la ira de Dios, vaciado puro en la copa de su ira. Y será atormentado con fuego y azufre ante los santos ángeles y ante el Cordero. Y el humo de su tormento sube para siempre jamás. Y los que adoran a la bestia y a su imagen, y los que reciben la marca de su nombre, no tienen reposo ni de día ni de noche ¡Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús!.
  • Apocalipsis 18:1-4: Después de eso vi a otro ángel descender del cielo con gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria. Y clamó con potente voz: ¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia! Y se ha vuelto habitación de demonios, guarida de todo espíritu impuro, y albergue de toda ave sucia y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación. Los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con su excesiva lujuria.
  • 2 Corintios 5:10: Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o malo.
  • Judas 3,14: Amados, gran solicitud tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación. Sentí esa necesidad para alentaros a que contendáis por la fe que una vez fue confiada a los santos. Porque se han infiltrado algunos hombres, que desde hace tiempo habían sido ordenados para esta condenación. Hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, a Jesucristo. Los rebeldes serán destruidos. Aunque vosotros ya lo sabéis, os recuerdo que el Señor, después de haber sacado de Egipto al pueblo, destruyó a los que no creyeron. También a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha reservado en oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día. Asimismo, Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, que de la misma manera se entregaron a la fornicación y a los vicios contra la naturaleza, sufrieron el castigo del fuego eterno, y fueron puestas por ejemplo. De igual modo estos alucinados, en su delirio, contaminan su cuerpo, menosprecian la autoridad, y blasfeman de las potestades superiores. En cambio, ni aun el arcángel Miguel, cuando contendía con el diablo, por el cuerpo de Moisés se atrevió a pronunciar un juicio de maldición contra él, sino que sólo le dijo: El señor te reprenda. Pero éstos maldicen lo que no conocen, y en lo que conocen por instinto natural, se corrompen como bestias brutas. ¡Ay de ellos!, porque han seguido el camino de Caín, por el lucro se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré. Estos son una deshonra en vuestras fiestas fraternales, que banquetean juntos sin ningún recato, pastores que sólo se apacientan a sí mismos. Nubes sin agua, llevadas por los vientos de acá para allá; árboles marchitos como en otoño, sin fruto, desarraigados, que mueren por segunda vez. Fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, reservadas a la oscuridad eterna de las tinieblas. Enoc y el regreso de Cristo De ellos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, cuando dijo: "El Señor viene con sus santos millares.
  • 1 Pedro 1:16-19: Pues escrito está: "Sed santos, porque yo soy santo. Si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga a cada uno según su obra, conducíos con reverencia todo el tiempo de vuestra peregrinación.
  • 2 Pedro 3:10-14: Pero el día del Señor vendrá como ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con gran estruendo; los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra y todas sus obras serán quemadas. Siendo que todo será destruido, ¿qué clase de personas debéis ser en santa y piadosa conducta, esperando y acelerando la venida del día de Dios? En ese día los cielos serán encendidos y deshechos, y los elementos se fundirán abrasados por el fuego.
  • Apocalipsis 21:1-14: Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, engalanada como una novia para su esposo. Y oí una gran voz del cielo que dijo: "Ahora la morada de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. Y no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. Entonces, el que estaba sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas las cosas". Y agregó: "Escribe, porque mis Palabras son ciertas y verdaderas. Y me dijo: "Hecho está. Yo Soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed, le daré gratis de la fuente del agua de la vida. El vencedor tendrá esta herencia, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte. Maravillas de la Jerusalén celestial. Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y me dijo: "Ven, y te mostraré la novia, la esposa del Cordero. Me llevó en espíritu a un grande y alto monte, y me mostró la gran ciudad santa, la Jerusalén que descendía del cielo, de Dios. Resplandecía con la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía una muralla grande y alta con doce puertas, y a las puertas, doce ángeles. Y en las puertas estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Había tres puertas al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al occidente. La muralla de la ciudad tenía doce fundamentos, y en ellos el nombre de los doce apóstoles del Cordero.


» La unidad en el cuerpo de Cristo

La iglesia es un cuerpo con muchos miembros, llamados de toda nación, tribu, lengua y pueblo. En Cristo somos una nueva creación; las distinciones de raza, cultura, educación y nacionalidad, así como las diferencias entre posiciones elevadas y humildes, ricos y pobres, varones y mujeres, no deben producir divisiones entre nosotros. Somos todos iguales en Cristo, el cual por un Espíritu nos ha unificado en una comunión con él y los unos con los otros; debemos servir y ser servidos sin parcialidad ni reservaciones. Por medio de la revelación de Jesucristo que presentan las Escrituras, compartimos la misma fe y esperanza, y proyectamos un solo testimonio ante todos. Esta unidad tiene su fuente en la unidad del Dios tri-uno, el cual nos ha adoptado como sus hijos.

  • Romanos 12:4,5: Porque así como en el cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos tienen la misma función; así también nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
  • 1 Corintios 12:12-14: Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, siervos o libres. Y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
  • Mateo 28:19,20: Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, "enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo"
  • Salmos 133:1: ¡Mirad cuán bueno y agradable es que los hermanos habiten en unión y armonía!
  • 2 Corintios 5:16,17: De manera que de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne. Y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. Las cosas viejas pasaron, todo es nuevo.
  • Hechos 17:26,27: De uno solo hizo todo el linaje de los hombres, para que habitaran en toda la tierra. Y les ha fijado el orden de las estaciones, y los límites de su residencia; para que busquen a Dios, si tal vez, palpando lo puedan hallar, pues no está lejos de ninguno de nosotros.
  • Gálatas 3:27,29: porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos...Y ya que sois de Cristo, de cierto sois descendientes de Abrahán, y conforme a la promesa, herederos.
  • Colosenses 3:10-15: y habiéndoos revestido de la nueva naturaleza, que se renueva hasta el conocimiento pleno, conforme a la imagen de su creador; donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, en todos. Por lo tanto, como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de entrañable compasión, de benignidad, humildad, mansedumbre y tolerancia. Soportaos y perdonaos unos a otros, si alguno tuviera queja del otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo de la perfección. Y la paz de Dios gobierne vuestro corazón, a la que fuisteis también llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.
  • Efesios 4:4-16: Hay un solo cuerpo, y un solo Espíritu, como también fuisteis llamados a una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos, y en todos. Sin embargo a cada uno de nosotros le ha sido dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por eso dice: "Cuando subió a lo alto, llevó cautivos consigo, y dio dones a los hombres. Y eso que "subió", ¿qué es, sino que también había descendido primero a las regiones inferiores de la tierra?. El que descendió es el mismo que también subió sobre todos los cielos para llenar todo el universo. El mismo dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros; a fin de perfeccionar a los santos para desempeñar su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un estado perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por cualquier viento de doctrina, por estratagema de hombres, que para engañar emplean con astucia los artificios del error; sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, en Cristo, de quien todo el cuerpo, bien ajustado y unido por todos los ligamentos que lo mantienen, según la acción propia de cada miembro, crece para edificarse en amor.
  • Efesios 4:1-6: Así, yo, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación a que fuisteis llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros en amor; solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo, y un solo Espíritu, como también fuisteis llamados a una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos, y en todos.
  • Juan 17:20-23: No ruego sólo por ellos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti. Que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les di la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí. Que lleguen a ser perfectamente unidos, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los amaste a ellos, así como me amaste a mí.


» El bautismo

Por el bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y testificamos de nuestra muerte al pecado y de nuestro propósito de caminar en novedad de vida. De este modo reconocemos que Cristo es nuestro Señor y Salvador, llegamos a ser su pueblo, y somos recibidos como miembros por su iglesia. El bautismo es un símbolo de nuestra unión con Cristo, el perdón de nuestros pecados y nuestra recepción del Espíritu Santo. Se efectúa por inmersión en el agua, y depende de nuestra afirmación de fe en Jesús y evidencia de arrepentimiento del pecado. Sigue a la instrucción en las Sagradas escrituras y la aceptación de sus enseñanzas.

  • Romanos 6:1-6: ¿Qué diremos, pues? ¿Perseveraremos en pecado para que abunde la gracia? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿No sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque fuimos sepultados junto con él para muerte por medio del bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en nueva vida. Porque así como hemos sido unidos con él en una muerte semejante a la suya, seremos unidos también con él en su resurrección. Sabiendo que nuestro viejo hombre fue crucificado junto con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no seamos más esclavos del pecado
  • Colosenses 2:12,13: Sepultados con él en el bautismo, fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios, que lo levantó de los muertos. A vosotros, que estabais muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida con Cristo, y perdonó todos vuestros pecados.

 


  • Hechos 2:38: Pedro contestó: "Arrepentíos, y sed bautizados cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados. Y recibiréis el don del Espíritu Santo
  • Hechos 16:30-33: Los sacó de allí, y les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos respondieron: "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la Palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, el carcelero les lavó las heridas de los azotes. Y en seguida fue bautizado él y todos los suyos.
  • Hechos 22:16: Ahora pues, ¿qué esperas? Levántate, bautízate, y lava tus pecados, invocando su Nombre.
  • Mateo 28:19, 20: "Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.


» La cena del Señor

La Cena del Señor es la participación de los emblemas del cuerpo y la sangre de Jesús como una expresión de fe en él, nuestro Señor y Salvador. En esta experiencia de Comunión, Cristo está presente para encontrarse con su pueblo y fortalecerlo. Al participar, proclamamos gozosos la muerte del Señor hasta que vuelva. La preparación para la Cena incluye el examen de uno mismo, el arrepentimiento y la confesión. El Maestro ordenó el servicio del lavamiento de los pies para simbolizar la purificación renovada, para expresar el deseo de servirnos los unos a los otros en humildad cristiana, y para unir nuestros corazones en amor. El servicio de la Comunión está abierto para todos los cristianos creyentes.

  • 1 Corintios 10:16,17: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión con la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión con el cuerpo de Cristo?. Debido a que hay un solo Pan, nosotros, que somos muchos, somos un solo cuerpo, porque todos participamos de ese mismo Pan.
  • 1 Corintios 11:23-30: Porque yo recibí del Señor lo que también os enseñé: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió, y dijo: "Tomad, comed. Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de mí". De igual modo, después de haber cenado, tomó la copa, y dijo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Cada vez que la bebáis, bebedla en memoria de mí". Porque cada vez que comáis este pan, y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga. Por eso, cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y así coma de aquel pan, y beba de aquella copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Por eso hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y algunos han muerto.
  • Mateo 26: 17-30: En el primer día de la fiesta del pan sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, y le dijeron: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la Pascua?. El dijo: Id a la ciudad, a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca. En tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos. Los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la Pascua. Al atardecer, Jesús se sentó a la mesa con los doce. Y mientras comían, les dijo: "Os aseguro que uno de vosotros me ha de entregar. Ellos se entristecieron en gran manera, y uno por uno empezaron a preguntarle: Soy yo, Señor?. Entonces él respondió: "El que ha mojado el pan conmigo en el plato, ése me va a entregar. Como está escrito, el Hijo del Hombre se va, pero, ¡ay de aquel que entrega al Hijo del Hombre! A ése mejor le valdría no haber nacido. Entonces Judas, que lo iba a entregar, preguntó: "¿Soy yo, Maestro?" Jesús respondió: Sí. Eres tú. Y mientras comían, Jesús tomó el pan, lo bendijo, y lo partió. Dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed. Esto es mi cuerpo. Luego tomó la copa, dio gracias, y la pasó, diciendo: Bebed de ella todos. Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que va a ser vertida en favor de muchos, para el perdón de los pecados. Y os digo, que no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando he de beber vino nuevo con vosotros, en el reino de mi Padre. Y después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos
  • Apocalipsis 3:20: Yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a su casa, y cenaré con él, y él conmigo.
  • Juan 6:48-63: Yo Soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, sin embargo murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que quien coma de él, no muera. Yo Soy el pan vivo que descendió del cielo. El que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que daré por la vida del mundo es mi carne. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos a comer su carne?. Jesús les dijo: Os aseguro: A menos que comáis la carne del Hijo del Hombre, y bebáis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna. Y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Así como el Padre viviente me envió, y yo vivo por el Padre, así el que me come, también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo. No como el que comieron vuestros padres, y murieron. El que come de este pan, vivirá eternamente. Esto dijo Jesús, enseñando en la sinagoga de Capernaum. Al oírlo, muchos de sus discípulos dijeron: Este lenguaje es duro. ¿Quién lo puede aceptar?. Sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban, les dijo: ¿Esto os ofende?. ¿Qué pasaría si vierais al Hijo del Hombre que sube adonde estaba antes?. El Espíritu es el que da vida, la carne nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
  • Juan 13:1-17: Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta lo sumo. Cuando cenaban, el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, a que lo entregase. Jesús sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, que había salido de Dios, y a Dios volvía. Así, se levantó de la cena, se quitó su manto, y tomando una toalla se ciñó con ella. Luego puso agua en una vasija, y empezó a lavar los pies de los discípulos, y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido. Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: Señor, ¿tú lavarme los pies a mí?. Respondió Jesús: Lo que hago, no lo entiendes ahora, pero lo entenderás después. Pedro le dijo: ¡No me lavarás los pies jamás! Respondió Jesús: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. Simón Pedro respondió: Señor, no sólo mis pies, sino aún las manos y la cabeza. Replicó Jesús: El que está bañado, sólo necesita lavar los pies, porque está todo limpio. Vosotros estáis limpios, aunque no todos. Porque sabía quién lo iba a entregar. Por eso dijo: No todos estáis limpios. Después que les hubo lavado los pies, se puso su manto, volvió a sentarse a la mesa, y les preguntó: ¿Sabéis lo que os he hecho?. Vosotros me llamáis 'Maestro' y 'Señor'. Y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies, los unos a los otros. Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Os aseguro: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado mayor que el que lo envió. Ahora que sabéis esto, seréis dichosos si lo hacéis.

 


» Dones y ministerios espirituales

Dios concede a todos los miembros de su iglesia en todas las edades, dones espirituales, los cuales cada miembro debe usar en el ministerio de amor para el bien común de la iglesia y de la humanidad. Dados por la agencia del Espíritu Santo, el cual reparte a cada miembro según su voluntad, los dones proveen todas las capacidades y ministerios que necesita la iglesia para cumplir sus funciones divinamente ordenadas. Según las Escrituras, dichos dones incluyen los ministerios de la fe, sanidades, profecía, proclamación, enseñanza, administración, reconciliación, compasión, servicio abnegado y caridad, para ayuda y apoyo del pueblo. Algunos miembros son llamados por Dios y capacitados por el Espíritu para realizar funciones reconocidas por la iglesia en ministerios pastoral, evangelísticos, apostólicos y de enseñanza, los cuales se necesitan especialmente para equipar los miembros para el servicio, para edificar la iglesia hasta la madurez espiritual, y con el fin de promover la unidad de la fe y del conocimiento de Dios. Cuando los miembros usan estos dones espirituales como fieles mayordomos de la multiforme gracia de Dios, la iglesia se ve protegida de la influencia destructora de las falsas doctrinas, crece con el crecimiento que viene de Dios, y se ve fortalecida en la fe y en el amor.

  • Romanos 12.4-8: así también nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. Y tenemos diferentes dones según la gracia que nos es dada. Si alguno tiene el don de profecía, úselo conforme a la medida de la fe. Si es de servicio, úselo en servir; el que enseña, en enseñar; el que exhorta, en animar; el que reparte, hágalo generosamente; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
  • 1 Corintios 12:9-11,27,28: a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, don de sanidad por el mismo Espíritu; a otro, operación de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas, las efectúa uno y el mismo Espíritu, y reparte a cada uno en particular como él quiere. ... Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y cada uno de vosotros es parte de él. Así los puso Dios en la iglesia, primero apóstoles, segundo profetas, tercero maestros, después operadores de milagros, después dones de sanidad, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
  • Efesios 4:8,11-16: Por eso dice: Cuando subió a lo alto, llevó cautivos consigo, y dio dones a los hombres. ... El mismo dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros; a fin de perfeccionar a los santos para desempeñar su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un estado perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por cualquier viento de doctrina, por estratagema de hombres, que para engañar emplean con astucia los artificios del error; sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, en Cristo, de quien todo el cuerpo, bien ajustado y unido por todos los ligamentos que lo mantienen, según la acción propia de cada miembro, crece para edificarse en amor.
  • Hechos 6:1-7: En esos días, como crecía el número de los discípulos, los creyentes griegos se quejaron contra los hebreos, de que sus viudas eran descuidadas en la asistencia diaria. Entonces, los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: "No es bueno que nosotros descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios, para servir a las mesas. Por tanto, hermanos, elegid de entre vosotros a siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra. La propuesta agradó a toda la multitud. Y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. A éstos presentaron ante los apóstoles, quienes orando les impusieron las manos. Y la Palabra del Señor crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalén. Incluso gran cantidad de sacerdotes obedecía a la fe.
  • 1 Timoteo 3:1-13: Palabra fiel: Si alguno aspira al cargo de obispo, buena obra desea. Es necesario que el obispo sea irreprensible, esposo de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, ni violento; sino amable, conciliador, no codicioso del dinero, que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda dignidad. Porque el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará la iglesia de Dios? No un neófito, para que no se envanezca y caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en afrenta y en lazo del diablo. Los diáconos también deben ser respetables, sin doblez, no dados a mucho vino, ni codiciosos de ganancias deshonestas; que mantengan el misterio de la fe con limpia conciencia. Estos también deben ser antes probados; y si son irreprensibles, que entonces ministren. Del mismo modo, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean esposos de una sola mujer, que gobiernen bien a sus hijos y su casa. Los que ejercen bien el diaconado, ganan para sí honra y mucha seguridad en la fe que es en Cristo Jesús.
  • 1 Pedro 4:10,11: Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, dispensando fielmente las diferentes gracias de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las Palabras de Dios. Si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que da Dios, para que en todo, él sea glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos

 


» El don de profesía

Uno de los dones del Espíritu Santo es la profecía. Este don constituye un rasgo que identifica a la iglesia remanente y se manifestó en el ministerio de Elena G. de White. Por haber sido la mensajera del Señor, sus escritos proveen una fuente de verdad perdurable y autoritaria, que provee para la iglesia consuelo, conducción, instrucción y corrección. Además, hacen claro el hecho de que la Biblia es la regla con la cual se debe probar toda enseñanza y experiencia.
Joel 2:28,29; Hechos 2:14-21; Hebreos 1:1-3; Apocalipsis 12:17; 19:10.

  • Joel 2:28,29: Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne. Vuestros hijos e hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Hasta sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
  • Hechos 2:14-21: Entonces Pedro, se puso de pie con los once, levantó su voz, y les dijo: "Judíos y habitantes de Jerusalén, prestad atención, y que esto sea claro. Estos hombres no están ebrios, como suponéis, siendo que es la hora tercera del día (9 de la mañana); sino que esto es lo que anunció el profeta Joel: En los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos e hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, vuestros ancianos soñarán sueños. Hasta sobre mis siervos y siervas en aquellos días derramaré mi Espíritu, y profetizarán. Y haré prodigios arriba en el cielo, señales abajo en la tierra, sangre, fuego y vapor de humo. El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto. Y todo el que invoque el Nombre del Señor, será salvo.
  • Hebreos 1:1-3: En el pasado, Dios habló muchas veces y de muchas maneras, a nuestros padres mediante los profetas. Pero en estos últimos días nos habló por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por medio de quien hizo los mundos. El Hijo es el resplandor de su gloria, la misma imagen de su ser real, el que sostiene todas las cosas con su poderosa Palabra. Después de efectuar la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.



  • Apocalipsis 12:17; 19:10: Entonces el dragón se airó contra la mujer, y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús. ... Yo me postré a sus pies para adorarlo. Y él me dijo: No hagas eso. Yo soy siervo como tú y como tus hermanos que se atienen al testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios! Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.