La doctrina de los Acontecimientos Finales

» El ministerio de Cristo en el Santuario Celestial

En el cielo hay un santuario, el verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre. En él, Cristo lleva a cabo su ministerio en nuestro favor, poniendo a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio realizado una vez para siempre en la cruz. Cuando ascendió al cielo, inauguró su ministerio intercesor como nuestro Sumo Sacerdote. EN 1844, al fin del período profético de los 2.300 días, entró en la segunda y última fase de su ministerio expiatorio. Es una obra de investigación judicial, la cual es parte de la eliminación definitiva de todo pecado, tipificada por la purificación del antiguo santuario hebreo en el Día de la Expiación. En ese servicio típico, se purificaba el santuario con la sangre de sacrificios de animales, pero las cosas celestiales se purifican con el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El juicio investigador revela ante las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos durmieron en Cristo, y por lo tanto son en él considerados dignos de participar de la primera resurrección. También manifiesta quiénes de entre los vivos permanecen en Cristo, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y se hallan por lo tanto listos en él para ser trasladados a su reino eterno. Este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que han permanecido leales a Dios recibirán el reino. La consumación de este ministerio de Cristo poco antes de la segunda venida marcará el cierre del tiempo de prueba para la raza humana.

Levíticos 16:16; Números 14:34; Daniel 7:9-27; 8:13,14; 9:23-27; Ezequiel 4:6;Hebreos 1:3, 2:16,17; 4:14-16; 8:1-5; 9:11-28; 10:19-22; Apocalipsis 14:6,7; 20:12; 14:12; 22:12

  • Levíticos 16:16: "Así purificará el Santuario de las impurezas de los israelitas, de sus rebeliones y de todos sus pecados. De la misma manera hará también con la Tienda de la Reunión que reside entre ellos, en medio de sus impurezas.
  • Números 14:34: Conforme al número de los 40 días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestra culpa durante 40 años; un año por cada día. Y conoceréis mi desagrado
  • Daniel 7:9-27: Mientras yo miraba fueron puestos tronos, y un Anciano de muchos días se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana pura. Su trono llama de fuego, y sus ruedas fuego ardiente. Un río de fuego salía delante de él. Millares de millares le servían, y millones de millones asistían ante él. El tribunal se sentó en juicio, y los libros fueron abiertos. Entonces miré a causa de las palabras tan arrogantes que hablaba el cuerno. Miré hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue deshecho y entregado para ser quemado en el fuego. A las otras bestias se les había quitado su poder, aunque se les concedió una prolongación de vida hasta cierto tiempo. Seguí mirando en la visión de la noche, y vi que con las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Llegó hasta el Anciano de días y fue llevado ante él. Y le fue dado dominio, y gloria y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es eterno, que nunca pasará, y su reino nunca será destruido. Yo, Daniel, en mi interior, quedé con mi espíritu turbado, y las visiones de mi cabeza me asustaron. Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto". Y él me declaró la interpretación diciendo: Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después los santos del Altísimo recibirán el reino, y lo poseerán eternamente, por los siglos de los siglos. Entonces quise saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro, uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y pisoteaba las sobras con sus pies. También quise saber más acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había subido, ante el cual habían caído tres. De ese mismo cuerno que tenía ojos y boca que hablaba con mucha arrogancia, y parecía mayor que sus compañeros. Vi que este cuerno combatía a los santos y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y pronunció juicio en favor de los santos del Altísimo. Y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino. Me dijo así: 'La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, será diferente de los otros reinos, y a toda la tierra devorará, aplastará y despedazará. Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes. Tras ellos se levantará otro, que será diferente de los primeros, y derribará a tres de ellos. Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará, y tratará de cambiar los tiempos y la Ley. Y serán entregados en su mano por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo. Pero se sentará el tribunal en juicio, y le quitarán su dominio, para que sea destruido por completo y para siempre. Y el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, serán dados al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.
  • Daniel 8:13,14: Entonces oí a un santo que hablaba, y otro santo le preguntó: "¿Hasta cuándo durará la visión del continuo, de la prevaricación asoladora, y del pisoteo del Santuario y del ejército?. Y él respondió: "Hasta 2.300 días de tardes y mañanas. Entonces el Santuario será purificado.
  • Daniel 9:23-27: Tan pronto como empezaste a orar, fue dada la respuesta, y yo he venido a enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la palabra, y entiende la visión. Setenta semanas están cortadas para tu pueblo y tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, poner fin al pecado, expiar la iniquidad, traer la justicia de los siglos, sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Conoce, pues, y entiende que desde que salga la orden para restaurar y reedificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y 62 semanas. La plaza y la muralla se reedificarán en tiempos angustiosos. Después de las 62 semanas se quitará la vida del Mesías, y no por él mismo. Y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá a la ciudad y el Santuario. Su fin vendrá como una inundación, y hasta el fin de la guerra, será talada con asolamiento. En otra semana confirmará el pacto a muchos. Y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Y sobre el ala del templo uno ejecutará la abominación asoladora, hasta que la ruina decretada caiga sobre el desolador.
  • Ezequiel 4:6: Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días. Día por año, día por año te lo he dado.
  • Hebreos 1:3: El Hijo es el resplandor de su gloria, la misma imagen de su ser real, el que sostiene todas las cosas con su poderosa Palabra. Después de efectuar la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
  • Hebreos 2:16,17: Porque no vino para ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abrahán. Por eso, debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser compasivos y fiel Sumo Sacerdote ante Dios, para expiar los pecados del pueblo.
  • Hebreos 4:14-16: Por tanto, siendo que tenemos un gran Sumo Sacerdote, que entró en el cielo, a Jesús, el Hijo de Dios, retengamos la fe que profesamos. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de simpatizar con nuestras debilidades; sino al contrario, fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, con segura confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
  • Hebreos 8:1-5: Lo principal de lo que venimos diciendo es que tenemos un Sumo Sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en el cielo; y es ministro del Santuario, de aquel verdadero Santuario que el Señor levantó, y no el hombre. Todo sumo sacerdote es puesto para ofrecer presentes y sacrificios. De ahí que era necesario que Jesús tuviese algo que ofrecer. Si estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que ofrecen los presentes según la Ley. Estos sacerdotes sirven en un Santuario que es copia y sombra de lo que hay en el cielo. Por eso Dios dijo a Moisés cuando iba a levantar el Santuario: "Haz todas las cosas conforme al modelo que te fue mostrado en el monte
  • Hebreos 9:11-28: Pero Cristo ya vino, y ahora es el Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. El Santuario donde él ministra es más grande y más perfecto; y no es hecho por mano de hombre, es decir, no es de este mundo. Y Cristo entró en ese Santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni becerros, sino con su propia sangre, y consiguió la eterna redención. Porque si la sangre de los toros, los machos cabríos y la ceniza de la becerra rociada a los impuros, santifican para purificar la carne, ¡mucho más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para que sirváis al Dios vivo!*
    Mediador del nuevo pacto. Por eso, Cristo es mediador del nuevo pacto, para que ahora que él murió para perdonar los pecados cometidos bajo el primer pacto, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga la muerte del testador. Con la muerte, el testamento queda confirmado, y no es válido entre tanto que el testador vive. Por eso, ni aun el primer pacto fue inaugurado sin sangre. Cuando Moisés leyó al pueblo todos los Mandamientos de la Ley, tomó la sangre de los becerros y los machos cabríos, con agua, lana, escarlata e hisopo, y roció al libro mismo, y también a todo el pueblo, y dijo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Además, con la sangre roció también el Santuario y todos los objetos del culto. Porque según la Ley, casi todo se purifica con sangre, y sin efusión de sangre no hay perdón. Cristo purifica el Santuario celestial. Fue, pues, necesario que la copia de las realidades celestiales fuese purificada con esos sacrificios. Pero las realidades celestiales mismas requieren mejores sacrificios que éstos. Porque Cristo no entró en el Santuario hecho por mano de hombre, que era sólo copia del Santuario verdadero, sino que entró en el mismo cielo, donde ahora se presenta por nosotros ante Dios. Tampoco entró para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo, cada año con sangre ajena. De otra manera, a Cristo le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde la creación del mundo. Pero ahora, al final de los siglos, se presentó una sola vez para siempre, para quitar el pecado, por medio del sacrificio de sí mismo. Y así como está ordenado que los hombres mueran una vez, y después enfrenten el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez, para quitar los pecados de muchos. Y la segunda vez, sin relación con el pecado, aparecerá para salvar a los que lo esperan ansiosamente.
  • Hebreos 10:19-22: Por tanto, hermanos, siendo que tenemos plena seguridad para entrar en el Santuario, por la sangre de Jesús, por el nuevo y vivo camino que él nos abrió, a través del velo, esto es, de su carne, y siendo que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos pues con corazón sincero, con plena certeza de fe, purificado el corazón de mala conciencia, y lavado el cuerpo con agua limpia.
  • Apocalipsis 14:6,7: Entonces vi a otro ángel que volaba por el cielo, con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la tierra, a toda nación y tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: "¡Reverenciad a Dios y dadle honra, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
  • Apocalipsis 20:12: Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de vida; y fueron jusgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
  • Apocalipsis 14:12: ¡Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús!
  • Apocalipsis 22:12: He aquí yo vengo pronto y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

 

» La segunda venida de Cristo

La segunda venida de Cristo es la bendita esperanza de la iglesia, la gran culminación del Evangelio. La venida del Salvador será literal, personal, visible y mundial. Cuando él regrese, los muertos justos resucitarán, y junto con los justos vivos serán glorificados y llevados al cielo, pero los injustos morirán. El cumplimiento casi completo de todos los lineamientos proféticos, junto con la condición actual del mundo, indica que la venida de Cristo es inminente. El tiempo de ese acontecimiento no ha sido revelado, y por lo tanto se nos exhorta a estar siempre listos.
Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21; Juan 14:1-3; Hechos 1:9-11; 1 Corintios 15:51-54; Tito 2:13; Hebreos 9:28; 2 Timoteo 3:1-5; 1 Tesalonisenses 4:13-18; 5:1-6; 2 Tesalonisenses 1:7-10, 2:8; Apocalipsis 1:7; 14:14-20, 19:11-21

  • Mateo 24: Cuando Jesús salía del templo, se acercaron sus discípulos y le señalaron los edificios del templo. Y él respondió: "¿Veis todo esto? Os aseguro que no quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada". Primeras señales: engaños, guerras, pestes, hambres, terremotos. Cuando Jesús se sentó en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos aparte, y le preguntaron: "Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?. Jesús respondió: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi Nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo,' y a muchos engañarán. Oiréis guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os turbéis, porque es necesario que todo esto suceda, pero aún no es el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Y habrá pestes, hambres y terremotos en diversos lugares. Y todo esto será principio de dolores. Persecución, maldad, muchas religiones. Entonces os entregarán para ser maltratados, y muertos. Y seréis aborrecidos por todas las naciones por causa de mi Nombre. Entonces muchos tropezarán, y se entregarán, y se odiarán unos a otros. Se levantarán muchos falsos profetas, y engañarán a muchos. Y por el aumento de la maldad, el amor de la mayoría se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo. Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Señal de la destrucción de Jerusalén. Cuando veáis en el lugar santo, la abominación desoladora, predicha por el profeta Daniel, —el que lee, entienda—, entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda a tomar algo de su casa. Y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. ¡Ay de las que estén encinta, y de las que críen en esos días!. Orad que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado. Porque habrá entonces una gran tribulación, como nunca hubo desde el principio del mundo, ni habrá después. Y si esos días no fuesen acortados, nadie se salvaría. Pero por causa de los elegidos, aquellos días serán acortados. Cristo regresa visiblemente. Entonces, si alguien os dijera: 'Aquí está el Cristo, o allí', no creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, para engañar, si fuera posible, aun a los elegidos.
  • Marcos 13: Cuando Jesús salía del templo, uno de sus discípulos, le dijo: "Maestro, mira qué piedras y qué edificios. Jesús respondió: "¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. Cuando Jesús se sentó en el monte de los Olivos, que está frente al templo, Pedro y Santiago, Juan y Andrés, le preguntaron: Dinos, cuándo serán estas cosas? Y, ¿qué señal habrá cuando todas estas cosas estén por cumplirse?. Jesús les dijo: "Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi Nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo', y engañarán a muchos. Cuando oigáis de guerras y rumores de guerras no os turbéis, porque es necesario que esto suceda, pero aún no será el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Y habrá terremotos en muchos lugares, y hambres y alborotos. Y esto será el principio de los dolores. Mirad por vosotros, porque os entregarán a los tribunales, en las sinagogas seréis azotados, y os llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa, por testimonio a ellos. Es necesario que antes el evangelio sea predicado a todas las naciones. Y cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir. Decid lo que se os dé en aquella hora, porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo. El hermano entregará a la muerte al hermano, el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. Seréis aborrecidos de todos por mi Nombre; pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Cuando veáis que la abominación asoladora [mencionada por el profeta Daniel] está donde no debe —el que lee, entienda—, entonces los que estén en Judea huyan a los montes, el que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre a tomar algo de su casa, y el que esté en el campo, no vuelva a buscar su capa. ¡Ay de las que estén encinta, y de las que críen en esos días! Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno. Porque en aquellos días habrá tal tribulación como nunca hubo desde el principio del mundo que creó Dios, hasta ese tiempo, ni la habrá. Y si el Señor no abreviara esos días, ninguna carne se salvaría. Pero por causa de los que él eligió, abreviará esos días. Entonces si alguno os dice: 'Aquí está el Cristo, o allí', no creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuera posible, aun a los elegidos. Pero vosotros mirad, os lo dije todo de antemano. Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se obscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y los poderes del cielo serán conmovidos. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. Entonces él enviará a sus ángeles, y juntará a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. De la higuera aprended la parábola. Cuando su rama se enternece y brotan las hojas, sabéis que el verano se acerca. Así también vosotros, cuando veáis que estas cosas suceden, sabed que está cerca, a las puertas. Os aseguro que no pasará esta generación, sin que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán. Pero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el hombre que partió lejos, dejó su casa, y dio facultad a sus siervos, a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo, o a la mañana. Para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que digo a vosotros, a todos digo: Velad.
  • Lucas 21: Al levantar la vista, Jesús vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también una viuda muy pobre que echaba dos moneditas. Y dijo: "En verdad, esta viuda pobre echó más que todos. "Porque todos éstos, de lo que les sobra dieron la ofrenda, pero ella de su pobreza echó todo el sustento que tenía". Algunos le dijeron que el templo estaba adornado de hermosas piedras y dones. Jesús respondió: "De esto que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada".Le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo sucederá esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas empiecen a suceder? El entonces dijo: "Mirad que no seáis engañados. Porque vendrán muchos en mi Nombre, diciendo: 'Yo soy', y 'el tiempo está cerca'. Pero no vayáis en pos de ellos. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os alarméis. Es necesario que estas cosas sucedan primero. Pero el fin no vendrá en seguida. Entonces les dijo: "Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, hambres y pestes en diferentes lugares. Habrá espantos y grandes señales del cielo. Pero antes de todo esto os echarán mano, os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles. Y seréis llevados ante reyes y gobernadores por causa de mi Nombre. Y esto os será ocasión de dar testimonio. Proponed en vuestro corazón no pensar cómo defenderos. Porque yo os daré palabra y sabiduría, que no podrán resistir ni contradecir los que se opongan. Seréis entregados aun por vuestros padres y hermanos, parientes y amigos. Y matarán a algunos de vosotros. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi Nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Perseverando firmes salvaréis vuestra vida.* "Cuando veáis a Jerusalén cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; los que estén en la ciudad, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque ésos son días de castigo, para que se cumpla todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta y de las que críen en esos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira en este pueblo. Caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones. Y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. "Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra las naciones estarán en angustia, perplejas, por el bramido del mar y de las ondas. Los hombres desfallecerán por el temor y la ansiedad de lo que vendrá sobre la tierra, porque las virtudes del cielo serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que viene en una nube, con poder y grande majestad. Cuando estas cosas empiecen a suceder, cobrad ánimo, y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. Y les dijo esta parábola: "Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando brotan, sabéis por vosotros que el verano se acerca. Así también, cuando veáis que estas cosas suceden, entended que el reino de Dios está cerca. Os aseguro que no pasará esta generación sin que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán. "Mirad por vosotros mismos, que vuestro corazón no se cargue de glotonería y embriaguez, y de las preocupaciones de esta vida, y aquel día venga de repente sobre vosotros. Porque como un lazo vendrá sobre todos los habitantes de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo, orando que podáis escapar de todas estas cosas que han de venir, y estar en pie ante el Hijo del Hombre. Así, de día enseñaba en el templo, y de noche salía y se quedaba en el monte de los Olivos. Y todo el pueblo venía temprano al templo para escucharlo.
  • Juan 14:1-3: No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si así no fuera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y cuando me vaya y os prepare lugar, vendré otra vez, y os llevaré conmigo, para que donde yo esté, vosotros también estéis.
  • Hechos 1:9-11: Después de decir esto, Jesús fue elevado a la vista de ellos, y una nube lo ocultó de sus ojos.*
    Confirman el regreso de Cristo. Mientras miraban fijamente cómo iba al cielo, se pusieron junto a ellos dos varones vestidos de blanco, y les dijeron: "Galileos, ¿por qué quedáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de vosotros al cielo volverá del mismo modo en que lo habéis visto ir al cielo".
  • 1 Corintios 15:51-54: Os voy a decir un misterio. No todos dormiremos, pero todos seremos transformados. En un instante, en un abrir de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta y los muertos serán resultados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: "Sorbida es la muerte con victoria".
  • Tito 2:13: mientras aguardamos la bendita esperanza, la gloriosa aparición de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
  • Hebreos 9:28: así también Cristo fue ofrecido una sola vez, para quitar los pecados de muchos. Y la segunda vez, sin relación con el pecado, aparecerá para salvar a los que lo esperan ansiosamente.
  • 2 Timoteo 3:1-5: Esto ten en cuenta, que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, desleales, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, arrebatados, infatuados, amantes de los placeres más que de Dios, tendrán apariencia de piedad, pero negarán su eficacia. A éstos evita.
  • 1 Tesalonisenses 4:13-18: Hermanos, no queremos que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los que no tienen esperanza. Creemos que Jesús murió y resucitó, y que Dios traerá con Jesús a los que durmieron en él. Por eso os decimos en Palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el mismo Señor descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes, a recibir al Señor en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos unos a otros con estas palabras.
  • 1 Tesalonisenses 5:1-6: Hermanos, acerca del tiempo y del momento, no necesitáis que os escriba. Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá como un ladrón en la noche. Cuando digan: "¡Paz y seguridad!", entonces vendrá sobre ellos repentina destrucción, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como un ladrón. Vosotros todos sois hijos de luz e hijos del día. No somos de la noche, ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios.
  • 2 Tesalonisenses 1:7-10: y al daros reposo a vosotros que sois atribulados, y a nosotros también. Esto sucederá cuando el Señor Jesús aparezca desde el cielo con sus poderosos ángeles, en llama de fuego, para dar la retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Estos serán castigados de eterna destrucción por la presencia del Señor y por la gloria de su poder, en aquel día, cuando Cristo venga para ser glorificado en sus santos y ser admirado por todos los que creyeron. Por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros.
  • 2 Tesalonisenses 2:8: Entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el aliento de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.
  • Apocalipsis 1:7: Mirad que viene con las nubes; y todo ojo lo verá, aun los que lo traspasaron. Y todos los linajes de la tierra se lamentarán por él. ¡Así sea! ¡Amén!.
  • Apocalipsis 14:14-20: Entonces miré, y vi una nube blanca, y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, con una corona de oro en su cabeza, y en su mano una hoz aguda. Y del Santuario salió otro ángel, y clamó a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: "Toma tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de segar, y la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube pasó su hoz por la tierra, y la segó. Después otro ángel salió del Santuario que está en el cielo. También tenía una hoz afilada. Y del altar salió aún otro ángel que tenía poder sobre el fuego, y gritó a gran voz al que tenía la hoz afilada: "Toma tu hoz afilada, y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están maduras". Y el ángel pasó su hoz afilada por la tierra, vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el gran lagar de la ira de Dios. Y el lagar fue pisado fuera de la ciudad. Y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por 1.600 estadios (300 km).
  • Apocalipsis 19:11-21: Entonces vi el cielo abierto y un caballo blanco, y su jinete se llama Fiel y Verdadero, que juzga y pelea con justicia. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas. Tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Vestía una ropa empapada en sangre, y su Nombre es: "El Verbo de Dios". Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos. De su boca salía una espada aguda, para herir con ella a las naciones. El las regirá con vara de hierro, y pisará el lagar del vino del furor de la ira del Dios Todopoderoso. En su vestido y en su muslo tiene escrito este Nombre: "Rey de reyes y Señor de señores".

 

» La muerte y resurrección

La paga del pecado es muerte. Pero sólo Dios, que es inmortal, otorgará la vida eterna a sus redimidos. Hasta ese día la muerte es un estado de inconsciencia para toda la gente. Cuando Cristo, que es nuestra vida, aparezca, los justos resucitados y los justos vivos serán glorificados y alzados para encontrarse con su Señor. La segunda resurrección, la de los impíos, sucederá mil años después.
Eclesiastés 9:5,6; Salmos 146:3,4; Juan 5:28,29; 11:11-14; 1 Corintios 15:51-54; Romanos 6:23; Colosenses; 3:4; Tesalonisenses 4:13-17; 1 Timoteo 6:15,16; Apocalipsis 20:1-10

 

» El milenio y el fin del pecado

El milenio es el reinado de Cristo en el cielo con sus santos durante mil años, entre la primera y la segunda resurrección. Durante este tiempo los impíos muertos serán juzgados; la tierra estará completamente desolada, sin habitantes humanos, pero ocupada por Satanás y sus ángeles. Al final, Cristo con sus santos y la Ciudad Santa descenderán del cielo a la tierra. Entonces resucitarán los muertos en el pecado, y junto con Satanás y sus ángeles rodearán la ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la tierra. Así el universo será librado del pecado y de los pecadores para siempre.

Jeremías 4:23-26; Ezequiel 28:18,19; Malaquías 4:1; 1 Corintios 6:2,10; Apocalipsis 20; 21:1-5

  • Jeremías 4:23-26: Miré la tierra, y estaba sin forma y vacía, y el cielo estaba sin luz. Miré los montes, y estaban temblando, y todos los collados se estremecían. Miré, y no había ni un solo hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. Miré, y la tierra fértil era un desierto, y todas sus ciudades estaban en ruinas ante la presencia del Eterno, ante el furor de su ira.

 


» La tierra nueva

En la tierra nueva, donde mora la justicia y Dios proveerá un hogar eterno para los redimidos y un ambiente perfecto de vida, amor y gozo, y de conocimiento en su presencia. Porque allí Dios mismo habitará con su pueblo, y el sufrimiento y la muerte pasarán. La gran controversia terminará, y el pecado no existirá más. Todas las cosas, animadas e inanimadas, declararán que Dios es amor; y él reinará para siempre. Amén.
(Mateo 5:5; Isaías 35; 65:7-25; 2 Pedro 3:13; Apocalipsis 11:15, 21:1-7; 22:1-5).